Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura. Uno de ellos dijo:
Debemos quitarles algo a los seres humanos, pero que: Después de mucho pensar, uno dijo: Ya se vamos a quitarle la felicidad. El problema es donde esconderla para que no puedan encontrarla.
Propuso el primero: Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo.
No, recuerda que tienen fuerza, alguno podría subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde esta, replico otro.
Se escucho una nueva propuesta a esconderla en el fondo del mar. Otro señalo: No, no olvides que son curiosos, alguno podría construir un aparato para bajar, y entonces la encontraran.
Escondámosla en un planeta bien lejano de la tierra, propuso otro: No, le dijeron. Recuerda que les dieron inteligencia, y un día alguno va a construir una nave para viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad.
El duende mas veterano, que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas, dijo: Creo, saber donde ponerla para que nunca la encuentren.
Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: Donde, la esconderemos dentro de ellos mismos, estará tan ocupados buscándola afuera que nunca la encontraran.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la lleva consigo.
Por: Jaime Gutiérrez y Marta Bernar.
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